Javier Castañeda
La festividad de primero de mayo suele ser tradicionalmente aprovechada para hacer reivindicaciones laborales. Pero, al igual que ocurre en otros ámbitos, el concepto de trabajo ha cambiado tanto en tan poco tiempo que, más que una manifestación para reivindicar mejoras concretas, quizá convendría llevar a cabo una revisión en profundidad del contrato social. Las coordenadas sociolaborales a las que se enfrenta el individuo ya no son las de toda la vida y el empleador, por su parte, tampoco puede permanecer cruzado de brazos ante tan profundos cambios. |