
ORIGEN DE PUEBLA
Debido a la necesidad de fundar un lugar de paso entre las ciudades de Veracruz y México en donde viajeros y comerciantes se detuvieran a descansar y a proveerse de lo necesario para continuar el viaje, se fundó la ciudad de Puebla en el año de 1530.
En sus alrededores se contaba con habitantes en la ciudad de Cholula y Tlaxcala, ambos pueblos prehispánicos, quienes principalmente se dedicaban a la agricultura.
Cholula es uno de los asentamientos más antiguos de México y presenta una ocupación continua desde el período preclásico superior. Se encuentra localizada a siete kilómetros al poniente de la Heroica Puebla de Zaragoza.
El teocalli de Cholula y el volcán Popocatepetl
Los primeros cronistas de nuestra historia que relatan el encuentro de la cultura occidental con la mexicana, dan amplio testimonio del profundo espíritu religioso de los pueblos indígenas y de cómo este espíritu abarcaba también las costumbres y hábitos alimentarios; es decir, existía toda una tradición gastronómica vinculada a las creencias y ceremonias religiosas.

Mural de los bebedores-Zona Arqueológica de Cholula
Por ello no es de extrañar que al realizarse la conquista espiritual por parte de los españoles, se produjera un cambio en los hábitos alimentarios propios de las fiestas religiosas, para adaptarlos a los usos y costumbres que exigía el ritual de la nueva religión.
Una de nuestras principales tradiciones es el día de muertos.
DÍA DE MUERTOS
“Para el habitante de Nueva York, Paris o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con paciencia, desdén o ironía”.

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Entre los mexicanos la muerte tiene un sentido singular: a veces aparece como una arraigada tradición que tiene sus raíces en la época
prehispánica; en otras ocasiones, parece un escenario donde hay ofrendas con: dulces, pan, flores y alimentos condimentados y
costumbristas. La tradición es permanente, pero aparece con mayor vigor los días 1 y 2 de noviembre de cada año.
El cementerio convoca a reunión familiar y amistosa. Los deudos se arrodillan al rededor del quien físicamente ya no se encuentra con ellos y depositan las ofrendas; o en su caso, se instalan altares en las casas. Es una conjugación de alegría y tristeza.
Las ofrendas pueden contener fruta, pan, conservas, tamales, mole, dulces, el tradicional pan de muerto; flores, veladoras, imágenes de santos y fotografías del o los difuntos, además de banquitos o sillas para que lleguen a comer los espíritus .
Ofrenda en Huaquechula, Puebla.

También se colocan sus pertenencias en vida: ropa, cigarros, botellas de licor, etc. Después de la celebración, los familiares e invitados se reúnen tradicionalmente para comer lo que "los muertitos dejaron" en la ofrenda, teniendo así un nuevo motivo para celebrar. En otros países la palabra muerte jamás se pronuncia, por el contrario el mexicano la adula y festeja.
Tal vez sea el miedo, pero nosotros la miramos cara a cara. El Día de Muertos refleja claramente cuál es nuestra actitud ante el fenómeno: es la fiesta donde se canta, se come, se ríe, se baila con ella, con la muerte. El arte de la fiesta se encuentra casi intacto entre nosotros. Ahí mostramos todo el lujo que nos falta en nuestra vida diaria. Gracias a esto se espera atraer la abundancia.
Los altares están formados por varios pisos (la mayoría consta de tres) sostenidos por una estructura cubierto con papel picado en color blanco.
En el primer nivel, por lo general, se pone la comida o según la creencia, vienen a probar los difuntos.Para este caso se seleccionan los paltillos o las bebidas favoritos del fallecido y entre los que se pueden ver comúnmente mole, tamales, hojaldras, dulces, frutas, chocolate atole.
En el segundo nivel se colocan las reliquias que recuerdan al ser querido y en el último una cruz o imagen de un santo.
Para complementar la decoración se utilizan cirios, calaveras de azúcar,sahumerios con copal y, como contraste el amarillo intenso de as flores de cempasúchil.
Se sabe que hay ofrendas en una casa porque en la entrada hacen un caminoo alfombrilla de petalos de cempásuchil.
Durante los dos días que dura el festejo, los dueños de la ofrenda preparan mole, tamales o chocolate de agua con pan de muerto para que los visitantes disfruten de estos platillos con ellos.

El origen de esta tradición se remonta a tiempos prehispánicos,lo cierto es que los aztecas ofrendaban comida a sus muertos para el viaje al reino del Mictán y danzaban en el llamado festival de muertos. (Ver video)
UNA PROBADITA DE NUESTRA GASTRONOMÍA

El origen de los chiles en nogada data de 1821, cuando Agusrtín de Iturbide visitó Puebla. Debido a que iba a
celebrar su santo en esa tierra, las madres Agustinas del convento de Santa Mónica fueron las encargadas de
elaborar un platillo en su honor, y en él se pueden apreciar los colores de la bandera: el verde que quedó
representado por el chile poblano y el perejil,el rojo aportado por los granos de la granada, y el blanco por la salsa
de nuez de Castilla tierna.
Mole Poblano

Y los deliciosos antojitos: Chalupas
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