Publicado el 18-03-2008 / Edición Nº 6
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ÓPTICA NACIONAL


La gran estafa


Por: María Victoria Sanabria Bustos
Periodista Nación
e-mail:
victoria_sanabria512@hotmail.com

Salí de mi apartamento a las 4 de la mañana, me subí a un taxi y pedí que me llevara a la Carrera 16 con Calle 52, íbamos llegando y el conductor me dice: “terrible como cae de gente inocente y pobre en las cosas que son mentira.” Son casi las 4:20 de la mañana y había dos filas en las cuales estaban, aproximadamente, 1.500 personas en cada una.

Me encontré con Carolina, la persona contacto, quien me contó por qué tantas personas estaban allí haciendo fila. Carolina había llegado a hacer fila a las 4 de la tarde del día anterior, y ya su semblante se encontraba muy trasfigurado.

Tan pronto me vio, me entregó uno de los formularios de ella y me hizo una advertencia: “no vaya a decir que es estudiante de periodismo, por que mínimo la linchan y no se le ocurra sacar cámara ni grabadora

Recorrí las filas, éstas comenzaban en las puertas de una bodega que se encontraba cerrada. Las personas estaban con cobijas para cubrirse del frío, pues todo estaba cerrado en neblina, bebes de meses llorando, pero todos los que estaban allí guardaban ilusión y decían que su plata no se había perdido.

Las filas se hacen a la puerta de una empresa se llama People Winner (P.W.), fue creada en Villavicencio, según información entregada a los medios por los coordinadores de P.W., para ayudar a las personas más pobres a multiplicar su dinero, por esto las personas hacen fila, para invertir o para retirar. Por ejemplo, si alguien invierte $500.000 pesos, en los próximos tres meses va a recibir la totalidad de $1’250.000 distribuidos de la siguiente manera: el primer mes le entregan $750.000 pesos, al mes siguiente $250.000 pesos y finalmente, al tercer mes, otros $250.000 pesos. Es decir este método le genera ganancias al usuario de más del 100% de la primera inversión. Pero nadie sabe de dónde sale el dinero con el que el inversionista adquiere éstas ganancias, que a simple vista son muy buenas.

En la fila se escuchan todo tipo de historias. Pedro es un joven que trabaja como mensajero, e invirtió hace más de un mes los ahorros de su vida, $1.500.000 pesos y hasta este momento no ha recibido ni un solo peso. Clara es una madre cabeza de familia quien con la ilusión de aumentar sus ingresos hizo un préstamo a un banco por $10.000.000 de pesos los cuales invirtió y hasta ahora tampoco ha tenido retribución alguna.

Ya son las 6 de la mañana los ánimos están caldeados, no aparece ningún vocero de People Winner. Llegan los periodistas de un canal privado y las personas comienzan a lanzarles botellas y a insultarlos, porque según ellos, por culpa de los medios de comunicación no les han pagado su platica.

En la puerta de la bodega hay un cartel, que dice:”Comenzamos atender a las 7 am” pero esta hora ya ha pasado y no hay quién atienda.

Las personas aún no pierden las esperanzas y dicen que no van a denunciar por que la representante legal, Flor Marina Romero, tarde o temprano les entregará el dinero invertido junto con los intereses generados por este. Como lo dijo el día que asistió a la indagatoria en la Fiscalía del Llano, donde salio a decir en varios medios de comunicación que ella no estaba lavando dinero, solo buscaba ayudar a las personas y les devolveria su dinero.

A las 9:30 de la mañana decido irme con Carolina, quien dice que volverá al final de la semana, nos despedimos, le deseo que descanse mucho y que ojala le den su dinero.

Al día siguiente me llamó Carolina y me dijo que le contaron que después de Semana Santa comenzaran a atender, según el número del formulario que le tocó a cada persona que invirtió. Su voz está cargada de esperanza y me dice que se encuentra feliz. Le pregunté que si volvería a invertir y su respuesta me deja atónita, es un “si, claro yo necesito la plata” le desee suerte y quedamos de hablar después.

En un país como el nuestro es normal que las personas caigan en las redes de estos posibles engaños . Porque como dice mi mamá “La necesidad tiene cara de perro”, “pero de eso tan bueno no dan tanto”. 






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